¿Quién soy yo?

 


Pienso que hoy me es más posible contestar a ésta pregunta. 

Todo es uno en Dios, todo emana de él, todo lo llena Dios, no hay más nada fuera de él.
 
Por lo tanto, yo soy una proyección de Dios, él es en mí, todo lo que existe es él y yo sólo soy parte de su consciencia universal.

Yo no soy, nada es, sólo Dios es el que es.
 
Entonces no sólo soy hijo de Dios, sino que soy Dios que vive en un cuerpo que es energía física, con un alma o Neshamá que es de él y para él. 

Tengo la ilusión del ego, por eso digo: yo soy, pero el único que es, es Dios.

Todo está interconectado y los opuestos convergen en Dios y en todo.

Por eso mismo, la vida es tan sólo un sueño, los pensamientos de Dios. Soy imaginación de Dios.

¿Cómo me siento con ésta noción de la realidad?

Aliviado, es decir, si Dios es en mí y yo soy una emanación o escencia de él, entonces yo y todos somos eternos, todopoderosos y omniscientes.

Ésta vida, es el valle de sombra profunda del que habla el salmo 23, pero andamos con Dios en nosotros, esto es para perfeccionar nuestra alma y elevarnos al infinito. 

Jesús, la primera proyección de Dios, vino a la Tierra para sacarnos la venda del ego y vivir en unión con Dios por medio de él. 

Dios ha imaginado un melodrama o videojuego el cuál está plasmado en la Biblia y en la historia de la humanidad, la historia del Génesis y como todo se desarrolla hasta su culminación en Apocalipsis; eso es muestra de la creatividad de Dios, él es un animador e ingeniero perfecto.

Desde siempre y para siempre él idea todas éstas cosas en millones y millones de universos, galaxias, estrellas y planetas; hasta ha creado la realidad espiritual para deleite y gloria suya, para que interactue con su multiverso físico.

Y así forever and forever.

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