El payasito

 


Hoy es Halloween, ésta noche los niños y los no tan niños se disfrazan y salen a pedir dulces.

Esto me hizo recordar una experiencia personal, que no pasó en Halloween pero que sí tiene que ver con un disfraz.

No recuerdo si era el año 2010 o 2011, pero yo tenía fuertes problemas de autoestima. 

Por esa época había comprado una nariz celeste de payaso en apoyo a Unicef, la cual venía con un estuche de crayones que hasta ahora tengo.

En fín, en una ocación para poner a prueba mi autoestima, me puse la nariz de payaso y salí a la calle, recuerdo que incluso fui a pagar la cuenta del teléfono fijo, y allí estaba yo con mi nariz de payaso en medio de una gran cantidad de gente, haciendo cola para pagar el servicio.

Pensaba que iba a causar reacciones de risa o incomodidad, pero nadie me dijo nada, ni siquiera una mueca de desaprobación de nadie.

Eso me hizo dar cuenta que, no hay que preocuparse realmente por lo que puedan pensar de uno los demás, la mayoría están absortos en sus propios problemas como para fijarse en uno, aunque lleve puesta una nariz de payaso.  

La autoestima no tiene por qué verse afectada por la aprobación o desaprobación de los demás, lo que vale es el amor propio y el autocuidado.

Eso me hizo recordar que hace poco subí una foto mía a Facebook en donde se me ve subido de peso. Algunos de mis contactos me hicieron notar que estaba gordito. 

No negaré que sí me afectó un poco, pero luego dije: al huevo!, yo soy gordamente feliz. 

Tú que me lees, no te preocupes tanto por tu apariencia o por el qué dirán. Lo importante es la persona del interior, cultiva la virtud y hazte sabio, eso es lo más valioso de un ser humano. 

Un fuerte abrazo.

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