El planeta salvaje

 

Anoche vi ésta película de animación y ciencia ficción en la que una raza gigante  extraterrestre llamada Draag jugaban y tenían como mascotas a seres humanos. 

Los Draag practicaban la meditación profunda, tenían alta tecnología y vivían en una sociedad utópica. 

El protagonista de ésta historia es un humano que pierde a su madre a manos de unos niños Draags que jugaron con ella y no midieron su fuerza (ya que los humanos son del tamaño de un pulgar para los Draag). Una niña Draag que pasaba por ahí con su padre vio al bebé humano llorando y a su madre cerca muerta, decide adoptarlo como mascota.

La historia del humano es una que relata la lucha de la independencia y el amor a los semejantes. Los Draags aunque eran muy inteligentes trataban sin cuidado a los pequeños humanos. 

El bebé crece rápido y se convierte en un joven que le gustaba absorver el conocimiento de los Draags a travez de una  vincha tecnológica que usaba su dueña para aprender; como el padre de la niña Draag le prohibió el acceso al conocimiento al joven humano, éste escapa robando la vincha. 

Se encuentra con una humana la cual lo lleva a un parque abandonado donde habitan varios humanos a los cuales los Draags llaman salvajes. 

Comparte el conocimiento de la vincha con ellos y se vuelven más sabios.
Los Draags, pensando que su sociedad está en peligro por culpa de los humanos salvajes, deciden exterminarlos. 

Algunos humanos logran escapar de la destrucción y se van a un cementerio de cohetes y crean la tecnología para poder escapar. En su destino descubren el secreto de los Draags y deciden vengarse de ellos.

Al final los Draags reconocen la independencia de los humanos y deciden dejarlos libres.

Aprendí con éste film que el conocimiento ayuda a llegar lejos si se utiliza sabiamente y también que el trabajo en equipo puede conducir a la victoria. 

La película es una analogía de nosotros como especie dominante en el planeta y nuestra relación muchas veces abusiva con el resto de seres vivos. Hay que cobrar conciencia y respetar a todo ser viviente y a todo ser humano sin discriminarlo por su etnia, cultura, religión, idioma, etc.

No pude evitar pensar en una idea que se me ocurrió el año pasado, que Dios y sus ángeles, los dioses, se entretienen con nuestras vidas y somos avatares de ellos; en cierto grado somos mascotas de Dios y la Biblia lo deja claro al decir que él es nuestro pastor y nosotros somos ovejas.

No tengo problema con ésta idea, es más me parece razonable verlo así; por ende si queremos buenos tratos de parte de Dios y de sus hijos espirituales debemos ser buenos con nuestros semejantes y con las demás especies de nuestro planeta.

Si tenemos al Dios de Israel de nuestra parte, aunque vengan tormentas y catástrofes, nada realmente malo nos pasará. Hay que vivir en paz con Dios así como los humanos de la película que lograron la paz con los Draags.


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