No compararse...
Hace poco recordé a un compañero de la secundaria que nació el mismo día, mes y año que yo, y para colmo su segundo nombre también es Antonio como el mío; a ambos nos gusta mucho Dragon Ball, él es fan de Gokú y yo de Vegeta, y nuestras personalidades coincidían un poco con las de esos personajes.
De más está decir que nos hicimos buenos amigos aunque habían muchas diferencias entre nosotros.
Él era muy estudioso, siempre era el primer puesto del salón o uno de los primeros; a mí no me gustaba estudiar siempre estaba por los últimos puestos.
Además de eso él era muy hábil con los videojuegos, siempre sacaba los mejores trucos; a mí me gustaban los videojuegos pero nunca destacaba en la competencia.
Él estudió en la Universidad Nacional de Ingeniería y se recibió como ingeniero civil, era de esperarse ya que siempre fue muy aplicado en los estudios, ha logrado el éxito profesional ahora tiene su propio negocio como ingeniero y supongo que le va bien.
Yo por mi parte al no tener buenas notas no calificaba para las universidades del estado que son gratis y no tenía dinero para una privada ya que son caras. Además desde que estaba en el colegio decidí no estudiar nunca en la universidad ya que me parecía muy esclavizante pasar otros 5 años de mi vida y un poco más estudiando, suficiente había tenido con el colegio.
Cuando tuve la oportunidad de estudiar una carrera ya sabía lo que quería, diseño gráfico, sólo podía pagar un pequeño instituto que ofrecía un certificado de estudios a nombre de la nación por una carrera de un año, así lo hice el 2006 y el 2007. El 2010 llegué a ejercer lo que estudié y no lo hacía mal había aprendido bien.
Repasando mi vida desde que salí del colegio el 2002 hasta hoy no ha sido mala, tomé buenas decisiones y hoy vivo una vida minimalista y tranquila en un pueblo andino.
El punto es que yo me comparaba con mi amigo y pensaba erróneamente que él había triunfado y yo no, pero me di cuenta que, aunque coincidimos en algunas cosas, cada uno tiene su propio camino.
La vida no es una competencia, la vida de uno es única y cada quien logra lo que quiere y puede a su ritmo, hay gente veloz y gente lenta pero todos somos personas dignas y aportamos lo que podemos a la sociedad.
Mi mensaje es que no hay que perder el tiempo comparándose con los demás ya que es muy frustrante, mas bien hay que tomarnos el tiempo de cultivarse a uno mismo e ir creciendo a nuestro ritmo.
El cultivo personal es la mayor labor que puedo hacer y en eso voy, cultivo mi propio jardín a mi manera. Listo.
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