Poema II
Oye niño, juega, ve, salta como el lemur; que la efímera inocencia sea el piloto de tu existencia.
El camino es largo y espinoso y tú recién estás andando, detente, mira, juega, respira y sigue jugando, que a mil el tambor del alma bombonee y dé sus luces en el alba, bajo el cielo vespertino y en la manta oscura llena de sueños y cuentos de hadas.
Sé libre ¡oh pequeño!, dispara el arma sin filtro del amor sincero y vive descalzo lanzando colores y burbujas cual ataque kamikaze.
Pero no morirás, tu sonrisa vida da y los ecos de tu risa traen esperanza de días de algodón de azucar, lilas, rosas y celestes; y también manzana acaramelada.
La cuna es el secreto del ser, en la cuna todo empieza y si a ella se vuelve no hay más tristeza.
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